Educar con Calidad


Nuestro proyecto educativo e institucional  se apoya en 3 valores fundamentales: Cultura, verdad y libertad.

Como tal, nuestros objetivo como institución es el de desarrollar en nuestros estudiantes una riqueza interior, que les permita ampliar los desempeños en su conducción personal y comunitaria, a partir de una formación centrada en el desarrollo integral humano, que garantice valores superiores como la cultura, la verdad y la libertad.

Cultura

La Escuela Feuersteniana concibe la cultura como el conjunto de rasgos, formas o maneras particulares que tiene un colectivo para pensar, sentir, decidir y actuar, determinando así los modos de vida, los sistemas de valores, las tradiciones, las creencias, las normas y los sistemas de deberes y derechos. Aquélla dimensión histórica construida por el hombre para trascender a la categoría de humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos.

Concibe también la cultura como el artefacto mediante el cual el hombre se humaniza, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como ser en el mundo, crea nuevos artefactos que posibilitan su trascendencia, su transformación y su transfiguración, accediendo de esta forma a lo superior; lo cual le permite liberarse en alguna medida del imperio vital o instintivo.

Verdad

Nuestro modelo pedagógico lo fundamenta un ENFOQUE CONSTRUCTIVISTA; en tanto que la posición epistemológica institucional frente a la construcción del conocimiento y el descubrimiento de la verdad, parten de la siguiente premisa:

“El hombre y la sociedad construyen conocimiento para autodefinirse mejor y cualificar las interrelaciones que mantienen con la naturaleza, con la sociedad y con los saberes, en un proyecto autónomo de vivir una vida digna y satisfactoria, de dominio de sí y del entorno”.

Libertad

La Escuela Feuersteniana educa para la libertad, razón por la cual en la práctica cotidiana dinamiza los ejercicios formativos para aprender a ser, aprender a autorregularse, aprender a obedecer, aprender a decidir y aprender a aceptar la responsabilidad de sus actos libres.
Además, la escuela entiende y promueve la idea de que sin identidad, sin pertenencia, sin compromiso, sin cumplimiento de deberes, sin respeto de sí, del otro y del mundo no se puede hablar de libertad.